Una cuestión de tamaño

domingo, 8 de enero de 2012

Adiós



Por que ni tanto amor...
A pesar de todo lo hemos pasado
Y solo lágrimas me robas hoy
Por que las sonrisas se han terminado

No vez que más de una vez hemos dicho adiós
Y ahora que todo ha llegado a su final
¡Míranos! somos ya un par de extraños
Si volteo y estas tu, solo migajas de que algo ha pasado

Lo que me acompaña en esta vida, ¡Soledad!
En un hermoso atardecer con tanto fuego y lleno de vida
Que solo se evapora, lo que queda de este cuerpo marchito
Y que ahora vaga por las calles por ser tan helado

Todo el tiempo que me queden suspiros, pensare en ti
Hasta que pueda volver ha llenar de valor mi corazón
Para el próximo encuentro de amor
Y todo por tu tan inesperado, dichoso adiós.


Fede

martes, 27 de diciembre de 2011

DOS




Por un tiempo asumimos que las contradicciones eran insalvables y nos entregamos a ellas, danzando por separado en nuestros mundos, unidos por un exacto eje de simetría que dibujaban aquellos días, esas noches. Así fue que ignoramos la potencia del veneno que esas contradicciones liberaban despacio y en silencio. Es claro ahora para mí que el mundo no admite simetrías que reduzcan, que conviertan lo complejo en simple, que amolden el caos y lo conviertan en un cosmos agradable, que encaucen las fuerzas destructivas de la chance y el azar. Ahora resulta claro que, antes o después, en un último acto de simetría, uno de los dos, cualquiera de los dos, habría de desafiar esa correspondencia invariable, rindiéndose al impulso natural de comprobar la armonía por el arbitrario ejercicio de una disonancia. Así debía ser. Así fue.




sábado, 17 de diciembre de 2011

Mis primeras lecturas

Empecé a interesarme por la literatura cuando tenía trece o catorce años. A la noche le pedía los libros a mi padre, los llevaba para mi cuarto, los sacaba de sus forros de nailon y los dejaba apilados sobre el escritorio. Me sentaba en una silla enclenque frente a la pila. Tomaba dos o tres tragos de limonada con hielo. Limpiaba los lentes. En general, me acordaba de que la persiana estaba alta cuando ya me había acomodado, así que, con gran malhumor, me levantaba, la bajaba y volvía a mi silla enclenque. Entonces sí: la puerta ya cerrada, aislado del mundo, recién cenado y ávido de todos los libros, rompía la pila, los esparcía sin ceremonias sobre el escritorio, los ordenaba por tamaño y empezaba a olerlos. Página por página, cada una con su perfume.

FV

sábado, 10 de diciembre de 2011

Asi termina esta historia




En este mundo imperfecto con la lejanía de tus ojos y el anochecer oscuro que han dejado tus besos, así termina esta historia que pensé que sería eternamente. En el inmenso mar que mis ojos han logrado ver, por llorar tanto, por no tenerte más cerca de mí, así termina esta historia,en el olvido estará . En el calor que tu cuerpo se ha llevado, que me ha dejado helada como un témpano, así estoy sin ti. Tu boca que ya no es la misma que yo solía besar, tus manos a las que tanto extraño, a tus abrazos, a todo tu ser, quiero que sepas que lo importante que fuiste para mí. En este mundo imperfecto con tu adiós como eco que en mi mente resuena, sólo me queda decirte que todavía te amo.

fede

sábado, 3 de diciembre de 2011

Estatura



Pienso en vos en las noches de tormenta. Llueve y me paro frente al espejo; por primera vez en mucho tiempo puedo decir que me gusta lo que veo. Sólo un detalle: la estatura. Me pongo zapatos de tacos altos,altísimos. La espalda derecha, los hombros hacia atrás. Levanto la barbilla y miro de reojo. Ahora sí. Nada mal.
Es increíble que tenga que hacer tanto esfuerzo para tratar de alcanzarte. Empecé subiendo a cuanto escalón podía, encaramándome a sillas, bancos, alféizares de ventanas ajenas. Hasta llegué a trepar tapias y por qué no, algún árbol generoso.Y no. Para vos sigo ahi, abajo. Mínima, invisible. Vos ni siquiera  te reís de mis ganas de crecer  ni te fijás en lo linda que estoy. No me ves.
Altísimo. No puedo llegar a vos
Y sigue cayendo esta lluvia.

SL

sábado, 26 de noviembre de 2011

Ítaca




¿Qué pasó con Ulises después de poner sus pies en las arenas de Ítaca, luego de años de ausencia? ¿Qué opinó Penélope de las batallas, los viajes, al compararlas con sus peleas: mantener la casa, educar a Telémaco, lidiar con los pretendientes?
¿Y si Troya era un lugar en la mente de Ulises? ¿Si todas las mañanas Penélope se despertaba, y del otro lado de la cama estaba el cuerpo amado? ¿Por qué Ulises habría dejado entrar a los pretendientes, descuidado a Telémaco? ¿Por qué Penélope no cedió ante las ofertas?
¿Tan seductoras eran las sirenas, o Circe? ¿Tan terrible era la caverna de Polifemo en la que Ulises trabajaba?
Hoy Ulises ha regresado a Ítaca. ¿Podrá reconocer a su mujer y a su hijo? ¿Podrán reconocerlo?
Así estamos: de regreso. Confiando en la generosidad del amor,  esperando.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Quiero morir solo.

Quiero sentir el beso de la muerte en mi cara, tengo la sensación de la muerte justo a mi lado, mis pesadilla se han convertido en realidad. Ya no las puedo frenar de mi mente van a desbordar 
Mi pesadilla, es el día que me dejes solo en este mundo sin nadie que me ame, y luego te veo desaparecer, y muero en vida, y entonces mi vida empezó de nuevo, empiezo a sufrir otra vez, pero cuando veo a mi camino, entiendo que mi vida no significa nada, porque yo nací para ti y tu para mí, y si te vas te seguiré, aunque a el lugar más oscuridad en la tierra. 
En este momento creo algo "oscuro" sólo si usted piensa en la misma rutina mental que yo ... puede conocer mi sangriento sentir pasado. 



Fede

viernes, 18 de noviembre de 2011

Quiero volverte a extrañar

Quiero volverte a extrañar. Volver a sentir esa ansiedad de mirar el reloj y rogar, que sea la hora en que nos volvamos a encontrar.
Quiero volver a imaginar mil encuentros. Mil encuentros clandestinos, fugaces, fallidos.
Quiero volverte a buscar para perderte y tener que volverte a buscar. Quiero volverte a buscar y que huyas y no te dejes alcanzar.
Quiero imaginar una despedida obligada que haga nuestro encuentro insuficiente y nos haga desear más. No quiero una despedida definitiva, no quiero un adiós. Quiero una despedida que me pida que te vuelva a buscar.
Quiero dormirme agotado en tus brazos y despertar sin tenerte a mi lado. Y creer que todo nuestro encuentro fue sólo un sueño. Y salir desesperado a perseguir ese sueño.
Quiero volverte a extrañar para no dejarte nunca de amar.


RB

jueves, 17 de noviembre de 2011

Lluvia


Se sentó junto a la ventana esperando la lluvia; en su caída iba a  lavar todas sus tristezas, imaginaba, y lo dejaría nuevo y crujiente, para recibir otra vez el sol en la cara.
Esperaba sin ansias. No importaba si iba a tardar un siglo o un suspiro, o si no iba a llegar nunca más y  se quedaría desgranando almanaques en medio de su vida de caracol, de rutina, de imposibles.No se inquietaba porque sabía  que estirando los dedos siempre podría  tocar los suyos, como tocaba sus hombros y sus labios. También intuía (lo deseaba más que a nada) que podía sentir su tacto.
Se acompañaban así, mutuamente, como lo hacían ahora, desde siempre, y no se cansaba de repetírselo aunque supiera que ya lo sabía.
Dulcísimos sueños, rezó. Duérmase tranquilo, yo estoy acá, a su lado

martes, 8 de noviembre de 2011

Con mayúsculas

Como las letras, a veces alguien tiene mayor tamaño que los demás. También distinta forma. Ojo, lo del tamaño no siempre es literal porque se puede ir por la vida así, sin demasiados brillos, estándar, casi sin recodos oscuros, y sin embargo ser a la vez grande, inabarcable se diría. En cambio la forma, ah, esa sí es diferente en serio; es lo que hace que todos se callen y escuchen: la forma de mirar, de decir, incluso de hacer siempre lo mismo pero provocando un resultado distinto según el interlocutor.

Mayúsculo es “mayor que lo ordinario en su especie”. Es, entonces, extraordinario; y, como tal, grandísimo, enorme otra vez. Como esas inmensidades que meten miedo; como la sensación de poder y al mismo tiempo, de vértigo y pequeñez que nos provoca pararnos al borde del abismo.

SL

Comprarme un gorro

Hombres de mundo, mentes aisladas, caminos con destinos artísticos.

Ideas únicas, elecciones comunes, verdades que no todos conocen.

Palabras zumbantes, oídos tontos, mentiras placenteras.

La verdad siempre se sirve en plato caliente. Si duele el pecho mejor no hacerlo saber, debe ser por algo que tenés dentro. Nadie puede sacarlo sin permiso personal.

Piedras mortales, brazos flojos, miradas penetrantes con caminos directos.

Equivocados.

Soledad.

Falsedad.

¿Cuánto eres capaz de aprender con tanto humo asqueroso?

Le toman el pulso. Está muerto. Pregunta si está bien. No del todo, no sabrían decirle. Está muerto.

De todas maneras pregunta porque aún no lo sabe. Algo siente. Pero pregunta porque cree no sentir nada.

Será que está muerto en vida. Lo que complica entender no es solo el hecho de cómo está dicho, porque es lo que dice el problema.

RS

Talvez allá

Parecía un día normal en todo caso. Pero yo notaba que lo único que creía necesitar era un poco de algún aire más calmo. Un aire algo más reconocible. Un poco más distinto, por decirlo de una forma más sencilla.

Joder un poco, cambiar el aire. Tengo ganas de otras cosas, tengo ganas de pensar más de lo que pienso.

Eso será, ¿más de lo mismo? ¿Cosas distintas? Ni siquiera eso sería capaz de saber pensar. Sin embargo estoy casi por acá, a punto de pensar en otro aire por completo.

Me dijeron que me convenía dejarme llevar. Qué más da. ¿Qué tan lejos podría llegar?

Si me pierdo no estaría mal. Perderme por completo, pero cambiando de aire.

Una vez escuché que los críos nacen junto a algo más. Ese algo podría ser aire. El mismo.

RS

sábado, 1 de octubre de 2011

Cíclico

Tantas vueltas alrededor del mismo tema, para al final darte cuenta de que esto solo podía terminar así, que lo recurrente de tus errores ni siquiera podría legitimarlos. Entonces, mientras el día se apaga y te encontrás otra vez solo, fumando como un tarado frente a esa pantalla muda, volvés a preguntarte si tantas mentiras no son más de lo mismo, otra forma de disfrazar tu enorme inseguridad y el vacío que te está carcomiendo. Y lamentás los errores del pasado, pero no tenés los huevos suficientes como para tratar de revertirlos, pero tal vez... tal vez ella también esté del otro lado de esa pantalla muda, reprochándose no haberte buscado, fumando como una tarada y esperando que el silencio se rompa. Pero no; no le hablás; estás convencido, en el fondo, de que no mereces ser feliz.

SL

Algún día

Ya, algún día, mañana o en treinta años, cuando vos estés entrando tu auto a tu garaje y tu esposo te esté mirando por la ventana y vos vuelvas del trabajo y tus hijos te estén esperando adentro de tu casa y pienses que qué bueno pero qué cansada estoy, cómo se me ha pasado la vida, yo capaz que te voy a estar esperando en la puerta de tu casa y te voy a contar. Entonces vos vas a entender algo más y vas a llorar, y yo voy a llorar, y te voy a saludar y me voy a ir y al día siguiente nos vamos a juntar a tomar un café porque vamos a seguir siendo muy buenos amigos, aunque siga habiendo temas de los que apenas hablamos y miedos que no queremos resolver.

FV